22.
La vida se escribe a base de pequeñas historias, cada una es especial a su manera. Yo recuerdo una, pero no sabría cómo describirla. Al principio todo parecía tan mágico que no quería que terminara. Poco a poco se sumaban un día tras otro y se escribían las páginas de una historia que yo no quería que acabara. Cada 22 recuerdo ese día en que todo empezó. Sin embargo, también me acuerdo de cómo terminó y todo queda en una reminiscencia que me hace sonreír al principio, pero termina con una sensación de descanso.
Me detengo y es cuando me doy cuenta que no era lo que yo creía, la magia la crea uno mismo. Esa magia hay que alimentarla de pequeñas dosis de "fe, confianza y polvo de hada" para mantener el vuelo y evitar un aterrizaje inesperado.
Estoy segura que el 22 no se me olvidará, que me recordará aquello, pero no me detendrá. Me llevaré esa magia conmigo y la guardaré hasta que alguien esté dispuesto a mantenerla conmigo.