Be water my friend

Los árboles no crecen solos. Primero, necesitan de una semilla para poder nacer. A continuación, necesitan agua y luz para poder realizar la fotosíntesis y crecer. Cuando ya tienen su tronco principal formado, comienzan a salir sus ramas. Ahí viene el problema. Unas ramas están más orientadas hacia el sol, pero a otras les da la sombra casi todo el tiempo. ¿Qué termina pasando? Algunas ramas crecen con fuerza y decisión mientras que otras a los dos días se caen o, mucho peor, hacen enfermar al árbol.Si una rama muere, a mi parecer, un árbol llora su pérdida expulsando la savia que ésta portaba por sus conductos. 

Después de una breve introducción biológica te explicaré cuál era mi objetivo. Ahora piensa que tú eres el árbol, que la luz y el agua son el cariño que te dan tus familiares. El tronco principal es tu vida hasta que sales de casa, dejas de depender tanto de tus padres y empiezas a experimentar cambios, los que llamaríamos ramas fuertes y débiles (positivas y negativas). 

Para mí, esto es lo mismo que el día a día: te levantas y ves los rayos de sol (algunos no tenemos tanta suerte y esperamos unas horitas a verlos). A medida que pasa el día piensas "Qué día más brillante ¿no? Todo me sonríe.". Bien, todo esto acaba cuando algo destruye esa armonía. Pongamos unp ejemplos:

- Una relación de dos personas de hace mucho tiempo comienza a cambiar, otra persona ha aparecido y absorbe a una de ellas. La otra simplemente se limita a dejarse llevar y se deja absorber. Por otro lado tenemos a la primera persona, que no entiende nada, pero no le gusta lo que ve. Podemos llamarlo celos o podemos pensar que lasa personas que modifican el entorno de otras no deberían estar en momentos que se consideran de las dos primeras. La persona que mantiene las dos relaciones debe ser capaz de dividir su tiempo para poder pasarlo al máximo con los dos.

- Algo ha cambiado en tí y ya no valoras los mismo rasgos de la vida: prefieres los abrazos antes que el regalo más caro o incluso una llamada de 5 minutos en lugar de una tarde entera hablando por whatsapp. Eso te implica un cambio en tu manera de ver tu entorno y debes comenzar una etapa de adaptación. Puede que no llegues nunca a conseguirla, pero si tú estás a gusto con lo que tiene, no necesitas adaptarte del todo.

En mi opinión, las personas aparecen en tu camino y te hacen experimentar unas emociones que luego amoldarán tu forma de pensar, vivir y actuar. Esas personas no tienen por qué quedarse contigo para siempre, pues nadie es imprescindible salvo uno mismo. Lo que me gustaría añadir es que para poder recibir algo, hay que dar, incluso cuando das no está asegurado que recibas.

Tras esta reflexión he vuelto a recordar esos árboles que me hacen sentir viva y en la naturaleza. Entonces pienso: Fluye. Fluye como el agua cuando baja por la montaña y encuentra miles de rocas a su paso. Fluye como nacen las ramas de los árboles que un día serán podadas y eliminadas. Si consigues esto, podrás ser cómo realmente quieras. Valora todo lo que te ocurra y dile a tu pequeña cabecita: "eso que me hace mal, ¿realmente es tan necesario para mí? Si es capaz de hacerte sentir mal, ¿realmente vale la pena tenerlo a tu lado?". 

Acostumbro a decirme una frase: Si un problema no tiene solución, no es un problema, es una circunstancia. Cada uno es él mismo y sus circunstancias, lo que todos debemos aprender a a vivir con ellas.