La composición ideal

La vida se compone de emociones. Nunca me hartaré de decirlo y ese será mi mayor descubrimiento. Quizás más tarde de lo que me hubiera gustado, pero por fín lo entendí. Somos agua y fuego, viento y tierra... somos todo lo que nos rodea. Algunos piensan que los filósofos de antiguas civilizaciones eran unos "locos" de la naturaleza. Cuánto nos queda por aprender y valorar a nuestros antepasados...

La naturaleza es el gran ejemplo de que después de un gran huracán, llega la calma. Después de la lluvia, aparece el arcoiris. Y si tuviéramos todos los días un arcoiris en nuestra ventana, ¿creéis que nos emocionaría tanto verlo como lo hacemos? Los niños nos dan un claro ejemplo de emociones. Ellos no las esconden, no temen a expresarse tal y cómo son, hasta que llega su entorno y les empieza a prohibir.
¿Desde cuándo está prohibido sonreír por la calle? Muchas personas me dicen: "Siempre que te vemos, es con una sonrisa, ¡No sé cómo lo haces!" Y a mí siempre me gusta responder " A la vida, hay que sonreírle, darle muchas sonrisas para que el día que no sepas dónde encontrarlas, ella misma te las devuelva". Suena irónico, pero hoy en día con la cantidad de instrumentos con los que podemos inmortalizar un momento, dejamos una sonrisa nuestra. Sin embargo, solo nosotros mismos conocemos el por qué de esa sonrisa, de ese tipo de sonrisa, porque como sabéis ya, no todas las sonrisas son iguales.
¿Desde cuándo no podemos tener días malos? No todos los días merecen sonrisas. Existen unos que nos hunden y no sabemos si llorar, gritar o dormir. Pero no por ellos vamos a definir nuestra vida, nuestra personalidad, nuestras emociones. Esos días no son predominantes, nunca lo olvidéis, somos nosotros los que debemos hacerlos mínimos con nuestra actitud. En eso se basa el equilibrio: un día sonríes y otro lloras. Un gran error de la inmensa mayoría de la población es pensar que llorar te hace más débil, sin embargo, no saben que llorar es una necesaria expresión del alma en momentos que necesita sacar esos pensamientos negativos, porque todos hemos oído aquello de " cuando lloras, te quedas como nuevo", pero ¿quien es el valiente que llora hoy en día?
¿Qué nos está pasando? Hablamos de equilibrio, pero no lo permitimos. Queremos llegar a ser dueños de nuestras propias emociones, pero no permitimos que cada una de ellas cumpla con su rol en nuestra compleja personalidad. Para conseguir ese equilibrio, necesitamos la composición ideal, que necesariamente consta de elementos de los dos lados de la balanza.
Sólo le pido a este nuevo año, recordar estas líneas en momentos que mi entorno trate de engañarme sobre mí misma.