Recuerdos

Ninguna persona ha tenido una vida completamente feliz, ya que si fuera así no conocería el verdadero significado de la palabra "felicidad". Todos hemos tenido momentos buenos y malos en la vida, pero qué casualidad, sólo recuerdas los malos hasta que tu memoria decide borrarlos, estancarlos o superarlos. 

Puedes estancarlos, pero a medida que sumas nuevos recuerdos, tanto malos como buenos, estos empiezan a sentirse incómodos y a queres salir. Entonces, llega el día en que salen, a veces por algún, motivo, otras ni tú sabes por qué. En ese momento todo se nubla, todos tus malos pensamientos salen y te hacen ver siempre el sentido negativo de las cosas y sentirte como una inútil.

Una persona no puede estar siempre sonriendo, sino mentiría sobre su estado emocional, ya que no todos los días son iguales. Unos días te apetecería lanzarte desde un avión en paracaídas porque te sientes con ganas de soltar toda la adrenalina que tienes en el cuerpo, en cambio otras veces no quieres ni salir de tu cuarto, prefieres encerrarte y buscar el silencio porque es el único que realmente te entiende.

Unos días quieres llorar y sacar todos tus males a través de la lágrimas, así sientes que tu cuerpo se limpia por dentro o por lo menos tu cabeza. Otros días sonríes hasta cuando hay -10º en la calle y te toca salir a hacer fotocopias o simplemente a comprar el pan. 

Todos esos recuerdos son los que te hacen conocer realmente las sensaciones de alegría-tristeza, amor-odio, asco-admiración...

Voy a pedirte que todos los recuerdos que tienes los pongas en una lista, por orden de más doloroso a más entrañable. Bien, léelos uno a uno y en ese mismo orden, los primeros te costarán, pero haz el esfuerzo. ¿Notas algo? Al principio puede que tu sonrisa se esconda para no salir nunca, como si buscara su hueco en el centro de la Tierra. Sin embargo, a medida que sigues leyendo, poco a poco parece que va subiendo capas, que está sacando el hocico y que se asoma, incluso alguna carcajada sale de tu boca por las últimas líneas de la lista. ¿Lo entiendes? Valen más los grandes momentos, pues los malos solo nos sirven para aprender y te doy un mini consejo: Una vez aprendida la moraleja, trata de olvidar el cuento. La enseñanza es la que te ayuda a seguir adelante.

Por último, quiero referirme a un viejo amigo que realmente me ha ayudado mucho a lo largo de mi vida y del que me acuerdo varias veces a lo largo del día: Rafiki. Sí, ese mono que sale en la película del Rey León y que se dedica a no hablar nunca, o casi nunca. Él le dijo una vez al gran león: "El pasado puede doler, pero tal y como lo veo yo puedes: huir de él o aprender."

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